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CARTAS DE VENTURA A LUCIA

San José de Las Lajas, septiembre 17 de 1960

 

Srta. Lucía González

Playa de Baracoa,

 

Mi querida Lucía:

Te saludo en el nombre del Señor deseando que estés completamente bien. Yo gracias a Dios estoy bien.

Amada mía, me parece verte ansiosa de recibir carta mía. No te explicas por qué motivo ésta se ha demorado tanto. Quizás ha sido negligencia en mí, o tal vez la demora es intencional, de todos modos lo importante es que ya te escribo y que debes desechar todas las ideas que lucharon por inundar tu mente.

Como mi última carta no la recibiste, tal vez pensaste que me había olvidado de ti y esto te disgustó. Después, hablando conmigo, me dijiste que había sido fingiendo braveza, pero que en verdad no estabas brava. Ahora me demoro, no por provocarte, sino para que tú misma compruebes hasta qué punto es firme tu confianza en mí. Si por la demora de una carta te incomodas, dudas de mí, o te asalta cualquiera otra idea, es que todavía no confías en mí plenamente. Si por el contrario (como yo espero que sea) la pérdida de una carta y la demora de otra no te impacienta, es que ya has vencido las dudas de tiempos pasados.

Lucía, si cuando estoy junto a ti me notas indiferente, o sea, que no procuro la oportunidad de hablar contigo, de estar cerca de ti, etc. no creas que es por falta de cariño, sino por evitar problemas. A veces los problemas se presentan solos, sin uno buscarlos, cuanto más si uno se descuida. Yo supongo que ya tú estás enterada de lo que a mí me causó sorpresa. Me contaron que el viernes por la mañana Armando estuvo en La Lisa y preguntó a algunos hermanos si los novios hablamos la noche que los juveniles fueron a La Lisa. También preguntó que si habíamos pedido permiso, y que quien lo concedió. Inmediatamente después de esta investigación salió, posiblemente para La Playa.

Por mi parte yo creo no haber cometido ninguna falta, porque además de que Luis llegó para facilitarnos la forma de hablar, según yo supongo, no conforme con eso yo le pedí permiso para hablar contigo y él me dijo que sí, pero que no mucho tiempo, porque se iban rápido. A Samuel también le indiqué que iba a hablar contigo, pero según él dice no me oyó, o no se dio cuenta de lo que le dije.

Buenos días, Lucía, anoche tuve que interrumpir la carta porque ya era tarde. Ahora temprano prosigo para terminar antes de que Samuel se vaya; no quiero que sigas esperando por ésta.

Cómo podrás ver, es preferible mantenernos a cierta distancia mientras seamos novios. Pronto llegará el tiempo en que estemos unidos sin reservas ni temores.

En cuanto a lo que me dices de ir yo a La Playa a despedirles, no sé si podrá ser. Samuel tiene la idea de invitar al apóstol y a todos ustedes con Joel y Lolita a una comida de despedida aquí. Creo que eso sería mucho mejor, pero sí no es posible a ustedes venir, ni a nosotros ir a La Playa, entonces les (o te) veré aunque sea en el muelle, porque del Cotorro a La Habana la guagua cobra ocho centavos solamente.

Cuando Samuel venga ya nos dirá si vienen o vamos. Contéstame con él y dime a qué hora salen de La Playa, a qué hora sale el barco, y de qué lugar.

De mi familia te diré que recibí carta de allá y siguen en la misma condición. Lo lamento grandemente, pero no les escribo más hasta que no se arreglen.

Dime si has sabido algo más sobre María y tu mamá, que quieren firmar.

Ten en cuenta que de México la correspondencia se demora más y tienes que mandarme la dirección clara.

Los mensajeros se van pronto. Tengo que terminar. Recuerda que pronto nos veremos, si Dios quiere.

Esperando tu respuesta, queda tu novio que te quiere,

Ventura Luis